Desde muy temprano, aunque este muy helado, vemos a los surfistas y su solitaria y húmeda actividad, muchos niños se entusiasman y entrenan en la playa para salir a enfrentar esas entretenidas olas.
Me gusta la sinuosidad del parapente en cerro tacna, solos o con compañía, al atardecer a veces llegan a ser unos 10 o 12 pájaros humanos, volando y surcando el cielo y el acantilado, parece ser un gran atractivo para valientes. Si volvemos a la orilla, encontraremos la pesca y las caminatas sin fin, pueden llegar a ser fácilmente unas 3 horas de lado a lado caminando desde la entrada sur a la entrada norte.
Si tienes suerte, podrás apreciar inclusive, si te toca, un lindo matrimonio a la orilla del mar, que romántico! incluyendo su mascota.
Por la mañana, en el café Aven, los jugos, tortas y desayunos, son exquisitos.
Para curiosear y comprar el diario minimarket Anita, los sorprenderá, con toda su decoración de antigüedades colgando del cielo del local, incluyendo banderines y caballitos de palo.
Para medio día, prueben las diversas empanadas del local el Hoyo, de postre un helado doble del Lihuén y de regalo para los que no vinieron o de recuerdo, en el local de Tatiana Shenader, encontraran todo tipo de bijuterias y adornos.
Después de la caminata o el trote, conversar con los amigos o leer un buen libro, suena a un entretenido panorama, nos vemos, ah! es mejor si llevan la bici.
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